Los dos de mi vida

En este post no escribiré nombres, solo describiré hombres….

El primero era un muchacho tierno, de dulce mirada, tenía el pelo negro y un curioso peinado, sus ojos eran carmelitas claros, y tenía la sombra de una barba que casi no se dejaba crecer, en aquel tiempo era estudiante de medicina, un chico culto y preparado, era simpático, gracioso y tenía mucha empatía, vestía de manera muy formal, era un joven evangelista, hijo de pastor de Iglesia, profeta y orador de la palabra de Dios, solía verlo, los viernes, algunos sábados y los domingos, tenía la costumbre de espiarlo, trataba de adivinar el tiempo cuando salía de su casa a buscar el pan para verlo, caminaba de manera cómica, como dando pequeños tumbos a cada paso que daba, era tan fino que hasta parecía medio amanerado, conversaba con todo el mundo y siempre les sacaba una sonrisa, era dulce por naturaleza, pero cuando interactuaba con las personas de más edad era todavía más cálido y sensible, recuerdo que mi abuela lo adoraba, pero seguramente no más que yo.

Cada vez que lo veía mi corazón se aceleraba como si quisiera escapar de mi pecho, cuando me hablaba todo mi mundo se estremecía y cuando se sentaba a mi lado era como si compartiera el asiento con un ser divino, este hombre era virtuoso hasta más no poder, pero la mayor de sus cualidades era su voz, el dirigía los coros de la iglesia y era la voz líder, cantaba como un Ángel y no exagero, tenía un tono de voz tan bello que te acariciaba el alma, escucharlo cantar era un regocijo, yo lo miraba y escuchaba con el corazón, pero cuando el cantaba hasta Dios dirigía hacía el su mirada, ese chico fue mi primer amor, quien me deslumbró a punta de dulzura, una de las personas más dulces que he conocido, hace muchos años que no lo veo, aunque vive relativamente cerca de mi, donde quiera que se encuentre espero que este muy bien y que la felicidad lo acompañe, porque se lo merece.

El segundo susodicho era un hombre mucho más duro, todo lo contrario al que les acabé de describir, era frío y tajante, de presencia imponente, pasaba los 1.90 de estatura y tenía un color blanco pálido, el solía decir que era italiano, pero más cubano no podía ser 😂 tremendamente inteligente, amante de los cálculos y los números, intrigante y misterioso, tenía una boquita pequeña y uno de sus dientes del frente estaba medio partido, sus ojos nariz y orejas eran también pequeñas, me encantaban sus manos, tenía manos grandes, muy blancas, pero eran manos finas, las uñas siempre limpias y cortas, los dedos larguísimos, algunas personas en broma le decían que el podía ser ginecólogo 😂 pero al final tenía unas manos preciosas.

Muy observador y amante de analizarlo todo, hablaba con mucha base y fundamento, competidor al cien por ciento, no le gustaba perder ni a las “escupidas” (así decimos en Cuba vulgarmente) y no perdía nunca, al menos yo nunca lo vi, siempre tenía un as bajo la manga, era respetado y querido por todos, bastante sociable, serio para el trabajo y gracioso para la jarana, amabilidad cero, siempre fue muy estricto y más conmigo, desde mi punto de vista, hablar con el era con como interactuar con un témpano de hielo, nada de mostrar emociones, siempre fue muy práctico y bien plantado, sabía muy bien como obtener lo que quería de ti, sabía muy bien hacer su trabajo, siempre profesional y enfocado en lo suyo, sabía como darse a respetar, cuando descubrí donde vivía, a él también comencé a seguirlo, pero no me escondía, yo dejaba que me viera, que supiera que estaba tras el, hablaba con sus vecinos y una vez hasta vi de lejos a su hermano, fue alguien que marcó mi vida de manera muy profunda y por tratar de llamar su atención cometí muchas locuras, sin obtener nunca ningún resultado, me obsesioné completamente, me hice adicta a su presencia, siempre lo pensaba y cuando dormía lo soñaba, estaba siempre en mi mente, nunca obtuve nada de él, solo rechazos, rompió mi corazón en mil pedazos y solo de adulta fui capaz de entender porque lo hacía, ese hombre es el amor de mi vida. Hace ya varios años que no lo veo y se poco de su vida, solo una que otra cosa que me cuentan algunas personas que conozco y guardan relación con el, a esta persona también le deseo todo lo mejor.

Los dos de mi vida, mis dos amores, hombres que en diferentes épocas fueron muy importantes para mi y de una forma u otra me dejaron muchas enseñanzas, espero que ambos se encuentren muy bien y sean felices, a los dos los llevaré siempre en un lugar especial de mi corazón.

Hasta la próxima.

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