Arriesgando todo por nada

La protagonista de nuestra historia continúa con sus vivencias, en su edad adolescente, llena de miedos, dudas, sentimientos y curiosidad, descubriendo un mundo que hasta aquel momento se le mostraba agridulce. La joven estaba perdidamente enamorada de uno de sus entrenadores, más que enamorada, estaba obsesionada y más allá de concentrarse en como mejorar en su actividad, dedicaba cada segundo de su existencia a tratar de llamar la atención de su amor, siempre sin ningún éxito, Rodrigo, su entrenador completamente asfixiado por los acosos de Jeirmarie intentaba de todo por alejarla y dejarle claro que entre ellos nada pasaría jamás, tomó todos los pasos que pudo para decilucionarla y no dudó ni siquiera en ser cruel con ella, habló con la joven y claramente le dijo que nada pasaría entre ellos, al ver que la joven seguía insistiendo, habló con su madre y por último le comunicó la situación a los directores de la institución, Jeirmarie fue sometida a una reunión con sus padres y los directores de la escuela donde analizaron el asunto, se tomaron todas las medidas, pero ninguna dio resultado, tampoco dieron resultado ninguna de las estrategias que nuestra joven llevó a cabo tratando de conquistar a su amor platónico, ya se había quedado sin ideas, y en un momento de frustración, en un acto desesperado de llamar la atención de su entrenador, Jeirmarie tomó una decisión extrema que pondría en peligro su propia integridad física. Cabe destacar que en medio de todo esto nuestra chica también tenía problemas en su hogar, la joven estaba muy rebelde y no había manera de hacerla entrar en caja, tenía constantes enfrentamientos con su abuela materna quién era una mujer inflexible y de carácter muy fuerte, peleaban mucho y casi siempre los ánimos en su casa estaban caldeados.

Un día Jeirmarie en un intento descabellado de llamar la atención y demostrar que era capaz de todo, tomo unas pastillas para los nervios de su madre y se las llevó a la escuela, antes de comenzar el entrenamiento le comentó a una de sus compañeras que iba hacer algo que preocuparía a todos, se fue al baño y se tomó 10 de estas pastillas, luego volvió con sus compañeras y se acostó a dormir la siesta, un par de horas después, las chicas fueron despertadas para comenzar sus entrenos, Jeirmarie despertó, y se levantó, se veía incoherente, no tenía balance y su mirada estaba perdida, sus compañeras pensaron que era una broma y todas reían, Jeirmarie cae al suelo y se mostraba muy intranquila, enseguida llamaron a la doctora de la escuela quien identificó el envenenamiento y se llevó a la chica urgentemente al hospital, mientras se dirigían al hospital, la madre de Jeirmarie fue avisada, en urgencias atendieron a la joven quién llegó a tiempo al hospital y le pudieron realizar con éxito un lavado de estómago, la estabilizaron y la dejaron en observación.

Durante este tiempo Jeirmarie nunca perdió la conciencia, tuvo fuertes alucinaciones producto del medicamento que tomo y llegó al hospital sumamente alterada, fueron necesarias alrededor de 7 personas para inmovilizarla y poder atenderla, pero a pesar de todo la situación no pasó a mayores y la joven no pasó a estado de gravedad.

Cuando Jeirmarie despertó en el hospital se encontró amarrada a la cama, los médicos lo hicieron por precaución para que no fuera hacerse daño, su madre estaba a su lado muy afligida y le preguntaba que por qué había hecho eso, Jeirmarie estaba débil, adolorida y solo era consciente de una cosa, que había cometido una grandísima estupidez y que no quería pasar nunca más por algo así.

En el hospital pasó un día, hasta que la vieron los especialistas y se determinó que estaba totalmente fuera de peligro, luego de esto estuvo un par de días en su casa, mientras en la escuela analizaban que medidas tomar con la joven.

Luego de algo como eso no hubiera sido extraño que a nuestra chica la expulsaran de la escuela, pero una vez más la suerte seguía arraigada a nuestra protagonista y en vez de tomar medidas disciplinarias con ella, sus superiores decidieron darle un estímulo y le dieron la oportunidad de comenzar a entrenar con las bailarinas del equipo sénior, pero ni siquiera a esto Jeirmarie reaccionó de manera correcta, entrenarse con las bailarinas sénior significaba que su entrenador cambiaría y pues ahora vería menos al hombre que amaba.

Nuestra protagonista no era capaz de ver cuán afortunada y apreciada era en aquel lugar, estaba en un trance de locura, no podía ver más allá de sus narices, no se daba cuenta que la vida una vez más ponía la balanza a su favor, a pesar de que había cometido un error que le pudo haber costado perder su escuela e incluso su vida, puso todo al borde del precipicio pero otra vez se salvó de la caída, definitivamente nuestra joven estaba bien guardada, al parecer su bendición venía directamente del cielo.

Aunque ella no estaba en condiciones de darse cuenta de su suerte porque su percepción estaba completamente nublada, nuestra joven llegará en algún momento a comprender todo lo que le debe agradecer a la vida…

La Historia de Jeirmarie Cap 1

CONTINUARÁ…

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